El patólogo Jaume Ordi es uno de los creadores de la autopsia mínimamente invasiva, una técnica dirigida a mejorar la sanidad en los países del Tercer Mundo. Foto: ISGlobal

La técnica se está implementando en niños menores de cinco años para verificar cuáles son las causas de su muerte en los países del Tercer Mundo. Foto: Quique Bassat

La autopsia mínimamente invasiva consiste en realizar pequeñas biopsias para recoger muestras de los órganos del fallecido. Foto: Quique Bassat

Tres españoles revolucionan la sanidad en el Tercer Mundo

Los científicos Jaume Ordi, Quique Bassat y Clara Menéndez han desarrollado un tipo de autopsia mínimamente invasiva que podrá ser empleada en países del Tercer Mundo para conocer las causas de la muerte de los fallecidos.
10/05/2018

Según los cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos 5,6 millones de niños mueren anualmente antes de cumplir los cinco años, sobre todo en África y el sur de Asia. De estos fallecimientos solo un 3% son certificados por un médico. Pero, desgraciadamente, esto no es todo porque “hay muchas muertes maternas durante el parto y muchas muertes de adultos con 20, 30 y 40 años. Muertes externadamente prematuras que no deberían ocurrir”, indica Jaume Ordi, investigador de ISGlobal y patólogo del Hospital Clínic de Barcelona.

Junto con sus compañeros Quique Bassat y Clara Menéndez, Ordi ha desarrollado un método rápido, barato y eficaz para conocer las causas de los fallecimientos en los países del Tercer Mundo. La denominan: autopsia mínimamente invasiva.

“El objetivo era crear un mecanismo viable para estos países con el cual podamos obtener una información mucho más real sobre los motivos de la muerte y que nos permitiese después afrontar y luchar contra estas causas de una forma mucho más eficiente”, explica Jaume.

Pequeñas biopsias

El procedimiento se está aplicando a niños fallecidos menores de cinco años y consiste en tomar muestras de su hígado, sus pulmones y su cerebro a través de finas agujas de biopsia. Asimismo, también se extrae con una jeringuilla sangre y líquido cefalorraquídeo.

“Hacer autopsias completas es difícil en muchos sitios. Esto es mucho más viable y lo puede hacer un técnico para después enviar las muestras a un laboratorio para que sean analizadas. Todo esto hace que sea más barato porque solo es necesario una instalación mínima y no se necesita un patólogo experto”.

Este tipo de examen logra hasta un 89% de concordancia con las autopsias completas. Y aunque por el momento solo se está realizando a niños también es aplicable a personas adultas.

Por otra parte, dicho método es totalmente respetuoso con los contextos culturales y religiosos de los países del Tercer Mundo, permitiendo entregar el cadáver intacto a la familia. Algo muy importante debido a los tabúes que aún existen en muchos lugares con respecto a estas prácticas médicas.

Otra ventaja es que puede identificar los microorganismos responsables de cada enfermedad. “Va a permitir implantar vacunas o tratamientos específicos en cada lugar. Por ejemplo, no solo se combatirá contra la neumonía, que puede devenir de múltiples orígenes, sino contra las causas especificas de esta enfermedad infecciosa”, revela Jaume Ordi.

CHAMPS, un proyecto aún más grande

Pero la idea de estos tres científicos españoles ha ido mucho más allá. La autopsia mínimamente invasiva ha inspirado el proyecto CHAMPS (Child Health and Mortality Prevention Surveilance), una iniciativa solidaria capitaneada por la Fundación Bill y Melinda Gates.

Financiada con 75 millones de dólares, su programa está desplegando dicha metodología en seis países de África y Asia: Mozambique, Sudáfrica, Kenia, Etiopía, Malí y Bangladesh. Su objetivo: identificar durante los próximos 20 años las verdaderas causas de la muerte en los países más pobres.

“Se trata de aplicar la técnica que desarrollamos nosotros a todos estos países. Los resultados se trasmiten a los institutos nacionales de salud con el fin de que esta información pueda traducirse en políticas sanitarias que reduzcan la mortalidad”.

El proyecto CHAMPS está coordinado por el Instituto de Salud Global de Emory y el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, y cuenta con la colaboración de ISGlobal. El siguiente país al que la iniciativa CHAMPS se extenderá es Sierra Leona, donde Jaume Ordi ayudará a desarrollar las capacidades humanas y de laboratorio de su sistema de salud.

“Pensamos que tiene mucho futuro. Todavía hay cuestiones que podemos mejorar. Podemos hacer esta técnica aún más barata para hacerla lo más asequible posible. Queremos que su implantación sea lo más fácil y lo más barata que podamos”.

Una mejora del diagnóstico médico

Pero… ¿por qué se sabe tan poco sobre las causas de mortandad en los países más pobres? “Porque muchos pacientes no llegan a ser atendidos por un médico. Y si los ve un médico es en hospitales o instituciones con muy baja capacidad de diagnóstico”, explica Ordi.

Además, y aunque parezca mentira en pleno siglo XXI, la información más ostensible se obtiene a través de una autopsia verbal. Es decir, mediante una entrevista que realiza un técnico a los familiares del difunto entre dos y tres meses después del fallecimiento. Tras ello, un grupo de médicos o un sistema informatizado establece el diagnóstico.

“Pero está claro que es una técnica muy poco específica y aporta una información con muchos errores. Es mejor que nada, pero realmente es muy poco fiable”, expone este médico catalán.

Por ello, conocer verdaderamente las causas del fallecimiento supone un paso de gigante para aplicar medidas capaces de reducir la mortandad. “Pero si no conocemos los motivos es muy difícil atajarla de forma adecuada”. Y la autopsia mínimamente invasiva podría cumplir esa función, revolucionando por completo las políticas actuales de salud al aportar datos fiables sobre las muertes.

Conjuntamente, sus creadores pretenden mejorar su precisión en aquellas enfermedades donde los actuales métodos no resultan del todo seguros. Para ello se está determinando un sistema que combina datos clínicos, biométricos y bioquímicos. “Es un campo bastante novedoso y pienso que quedan muchas preguntas por contestar y mucho trabajo por hacer”, concluye Jaume Ordi.